domingo, 4 de febrero de 2018

2 de febrero de 2018. La Pureta c/ Grabador Esteve, 34 Tf 960017061

Y un viernes más vamos de comida. Esta vez a un local que lleva abierto 5 años pero sólo el último año emprendieron una reforma y un cambio: añadieron una cocina por lo que ahora ofrecen comida elaborada. Antes fue un local de vinos y tapas frías.
Como siempre llego antes así que mientras espero me tomo un vino blanco: Bohigas Xarelo DO Catalunya de las Bodegas Fermí Bohiogas. En nariz fresco, con aromas cítricos y algo de flores blancas. De color amarillo pajizo pero con tonalidades verdosas. En boca estructurado con muy buena acidez y que se comportará a la perfección con la comida. Así que será nuestro compañero de mesa. 
Aunque tienen menú de al mediodía, nos inclinamos, como siempre, por  pedir de la carta. Así que vamos a lo importante.
Todo lo vamos a compartir y hoy seremos tres personas en la mesa, de ahí que algunos platos vengan con tres elementos, por ejemplo, el primer entrante: croquetas de la tia Concha con miel de caña. Deliciosas croquetas de pollo, densas pero de un delicioso sabor (recuerdos de casa). 
Patatas bravas Pureta (con salsa chipotle). Patatas cortadas en gajos y con piel y con bien de salsa chipotle lo que las transforma en patatas para amantes del picante.
Carpaccio de entrecotte con crema de trufa, tomate, rúcula y parmesano. Como ya comentamos a quien nos atendía, el tomate se vuelve excesivamente artista principal cuando debería ser un mero atrezzo en el plato. Del carpaccio siempre se espera  el sabor de carne, algún aderezo a ser posible de buen aceite y el parmesano, y la rúcula para tener un elemento crujiente. 
Gambas thai. Gambas peladas dentro de una salsa con buen toque de cilantro y leche de coco. Estaban buenas pero para mi le faltaba un toque picante que suele encontrarse en la comida tailandesa.
Pulpo rustido con berenjena a la llama. ¡Tremendo! Por este plato vale la pena volver y volver. Pulpo muy muy tierno, con el toque de haber sido asado. La berenjena a la llama la va como anillo al dedo. Plato redondo.
Para terminar, Andrés se pide una copa de vino tinto tempranillo, el que tienen de la casa, DO Alicante que no puedo recordar el nombre.
Como postre compartimos una Trilogía de chocolate: chocolate en mouse, un brownie y helado de chocolate. Sólo para chocolateros de verdad.
Sin que sirva de precedente Andrés no toma su consabido ristreto ni hay digestivo ni nada de nada. Otro viernes más.










domingo, 14 de enero de 2018

12 de enero de 2018. Easo Berri Restaurante c/ Angel Guimerá, 54 Tf 963381106

Una vez terminadas las fiestas navideñas retomamos nuestro viernes. Este vamos a un local regentado por una pareja: Borja (que se encarga de la sala) y Ester ( reina de los fogones).
Llego más temprano que Andrés y me ubican en una mesa de dos: mesas bien vestidas, con buena distancia entre ellas. Mientras espero me tomo una cerveza Alhambra y unos cacahuetes fritos. 
Cuando llega Andrés, le traen otra cerveza y se acerca Borja para preguntarnos si habíamos estado antes. Nos comenta cómo trabajan, qué platos son los que hoy tienen fuera de carta y nos deja, ya con las cartas, que decidamos qué vamos a tomar. 
Nos ha comentado que como vino de la casa tienen un tinto de la Rioja Alavesa que se lleva bien con las carnes y los pescados. Nos decidimos por él. Vino elaborado con tempranillo y graciano en menor proporción. De un color rojo picota fantástico. En nariz con aromas balsámicos y toques dulzones. En boca, hay que dejarlo que se atempere porque está un poco intratable. Cuando se relaja es goloso, muy untuoso, con buena acidez. Nos gusta mucho y será muy buen compañero de mesa.
Y vamos a la comida. Como entrantes pedimos unos clásicos de la casa. 
Un pulpo frito sobre mayonesa con pimentón que quita el sentido: tierno, muy sabroso. Para repetir y repetir.
Delicioso chipironcito relleno con salsa de su propia tinta: sabroso, bien relleno, y la salsa para acabar con cualquier cargamento de pan. 
Tremendo pimiento de piquillo relleno de bacalao: todos los entrantes están de sobresaliente alto pero este pimiento se merece una matricula de honor. Impresionantes. 
Croqueta de ibérico: cremosa, con buen sabor a jamón aunque quizá con excesiva presencia de cebolla. Buenas.

Como plato fuerte nos decidimos por un cochinillo al aroma de romero con su verdurita. Está hecho a baja temperatura, tierno y muy crujiente por fuera. Nos traen el cuarto trasero entero para que podamos hacerle una bonita foto. Luego lo retiran y lo trocean para que nos sea más fácil repartirlo. Hemos comido muchas veces cochinillo pero reconozco que este es uno de los mejores que nos hemos hecho entre pecho y espalda.

Como postre nos dejamos aconsejar. Borja que ha estado atento a todas las mesas, a la nuestra también, nos comenta que en su tierra (San Sebastian) hay un postre típico al Patxineta. No lo pensamos mucho más. Es un hojaldre relleno con crema y coronado con almendras laminadas bien crujientes y viene acompañado de un soberbio helado de turrón. Postre imprescindible: no muy dulce y que pone un buen broche final a una muy buena comida.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto que viene ejecutado a la perfección. Prefiero un licor y pregunto qué tienen. Vuelve a acudir Borja porque me gustaría tomar un bourbon. Me propone tomar uno desconocido por mi pero que a él le encanta  un whiskey Willett Pot Still Reserve. Sin palabras. 
Buen sitio para comer comer: buen producto, buena elaboración y pocas filigranas. 












jueves, 21 de diciembre de 2017

24 de noviembre y 21 de diciembre de 2017 . Dede Turkish Restaurante c/ Sueca, 24 Tf 960068490

De nuevo en el barrio de Ruzafa para encontrar un local de comida turca. El local está poco decorado, muy funcional, eso si, lleno de ojos turcos.
Llego antes de la hora y me dejan que elija la mesa que más me guste. Casi toda la gente está fuera, en la terraza. Confieso que me hace muy poca gracia comer o cenar en terraza (a no ser que esté delimitada y algo oculta a las miradas de los paseantes). 
Me siento con las cartas y mientras las miro, me tomo un doble con unos cacaos fritos.
Antes de que llegue Andrés, hablo con Alina (quien nos atenderá toda la comida) porque no se si los platos son muy abundantes (las raciones) o no. Además le solicito que pongan picante y especias sin medirse. 
Llega Andrés y vamos a comer con cerveza: no tienen carta y prefiero ir a lo seguro. Por sugerencia de Alina vamos a tomar Efes Draft (grupo de Turquía fabricante de cerveza. Fabrican casi el 80% de la cerveza en Turquía), es una cerveza con buena persistencia en boca y con un retrogusto menos amargo de lo habitual. Nos gusta.
Y ahora a lo importante. En la carta, los platos son los habituales que nos encontraríamos en los puestos de comida de calle y en los restaurantes de comida más rápida y de gente joven. Pero hay muchos donde elegir y salirnos del ya tan conocido Doner Kebab.
Como entrantes pedimos un Ispanak Borek: Hecho de una pasta filo especialmente importada de Turquia, que es rellenada con espinacas y queso turco, acompañada de salsa de yogur. Mezclando con la salsa picante que nos traen, es un entrante sabroso. Y Dolma: loas típicas hojas de vid rellenas de arroz y salsa de yogur. Plato fresco.
Como platos principales pedimos Pide Kiyma: pizza turca, rellena de queso y carne de ternera especiada. Durum Falafell: típico enrollado de pan durum relleno de ensalada y falafell con salsa de yogur. Los falafell son suaves y nada pesados.Izgara Kofte: como mini hamburguesas de carne que vienen con verduras a la plancha y arroz pilaf (que dejamos sin tocar porque el apetito nos ha abandonado hace dos platos). 
Pese a que todos los platos están 'domesticados' al gusto nacional (les faltan especias -más presencia de cominos, de cilantro, de picante...-) los platos están bien realizados. Deseable que aparezcan las salsas en las mesas para dar la oportunidad de elevar los sabores (especias y picantes) para los comensales deseosos de más sabor (si...se que no es lo mismo añadir que cocinar desde el principio pero cuando se quiere contentar a todo el público hay que partir de ausencia: añadir se puede, quitar es imposible).
Rematamos la comida con un café para Andrés y un té turco para mi (muy muy suave) y un baklava para ver si podemos explotar (por cierto mucho menos dulce de lo esperable para mi grata sorpresa).
Sitio divertido sin pretensiones, para comer con las manos.

Y volvemos al mismo restaurante, esta vez el jueves 21 de diciembre a disfrutar de la misma comida (o casi)  que tuvimos en noviembre porque el móvil que contenía las fotos de la comida se ha perdido.
Así que de nuevo, barrio de Ruzafa y de nuevo en Dede. Tenemos la 'chuleta' de lo que comimos y con alguna variación, repetimos los platos.
Los entrantes son los mismos: Ispanak Borek y Dolma. Esta vez, y desde el principio de la comida, pedimos nuestra querida salsa bien picante que les da un buen punto a cada plato.
Los principales son los que variamos: sobre todo porque los pedimos más en plato que enrollados para no terminar tan ahítos como la anterior vez. Nuestros platos fueron un Kofte en plato (hamburguesitas de ternera bien especiadas acompañadas de patatas fritas y salsa de yogur, pero tenemos la salsa picante para hacerlas revivir), falafell plato (buen falafell con mucha ensalada) y este es un nuevo plato: Lahmacun Kebap. Volvemos a pedir un enrollado pero esta vez es como la típica pizza turca (carne picada con masa de pizza) más cebolla,  tiras de carne de ternera del doner, salsa picante y algo de tomate y verde para disimular. Está francamente divertida. Nos gusta.
Terminamos de nuevo con un café Andrés y un té turco para mi (esta vez más potente) y un baklava para terminar de rematarnos.
Apuntado queda el plato Lahmacun Kebap...para repetir.













domingo, 12 de noviembre de 2017

10 de noviembre de 2017. Favela Bistró c/ Finlandia, 7 Tf 962063750

Vamos a un local que ha sido ocupado por grandes en la gastronomía de esta ciudad. Aquí ha cocinado desde Oscar Torrijos, como Enrique Medina (Apicius) y más recientemente Quique Barella (Q de Barella). Ahora ocupado por un nuevo restaurante que ya lleva rodando aproximadamente un año. 
Lo han decorado con los colores típicos de Brasil, amarillos y verdes por doquier, le han puesto un mobiliario más llevadero y una cocina mezcla de los sabores latinos, sobre todo los brasileños, con el uso del producto de aquí. Tenemos el menú que oferta el Tenedor con Restaurant Week: se donará un euro por cada comensal que se acoja a este menú. Leemos las cartas, los otros menús que existen pero nos decidimos por quedarnos con el de Restaurant Week.
Para acompañarlo y para hacer un poco de patria ajena, nos decidimos por un vino portugués Insólito del Alentejo. Vino realizado con Aragonez, Touriga Nacional, Alicante Bouschet. De color rubí intenso que viene un poco cerrado y con la temperatura un poco alta para lo que nos gusta. A lo largo de la comida se comportará bastante bien: vino muy alcohólico pero de entrada suave y con una unos taninos muy matizados. En nariz, frutas rojas maduras, compotas y chocolate. 
Pero vamos a lo importante.
Aperitivo de la casa: pequeña bolita de patata con lo que en principio sabía a ketchup pero dado el picante que enseguida se asomó nos dimos cuenta que era un chile. Nos indicaron el nombre, pero confieso, no lo recuerdo.
Como entrantes: ceviche de mango y fresas: muy refrescante y un bocado delicado. Dumpling de puchero valenciano: dumpling relleno de puchero dentro de un caldo de potente sabor a puchero. Lo de siempre pero mucho más divertido: sopa de garbanzos con un dumpling con la carne del cocido. Rico rico. Y Involtini de berenjena con ricota: berenjena asada rellena de ricota. Delicado y sabroso.
Como platos fuertes habían dos por lo que pedimos los dos para compartir. Espectacular bobó de camarao con curry brasileño con yuca y pisto de la huerta. Delicioso curry de camarones con verduras y cubitos de yuca. Plato para no perderselo nunca. El curry cremoso, potente de sabor pero controlado en su picante y los camarones habían apenas tocado el fuego por lo que estaban jugosos y muy sabrosos. Nos encanta, el mejor plato de la comida. El otro fuerte era un filete de picanha (ternera) con guarnición de la huerta: la carne muy sabrosa y muy tierna. Soberbio el puré de chirivía. Buen plato, sin dudarlo.
Como postre nos cambian el Trío de trufas brasileñas por una tarta de queso con mango y maracuyá que nos lo devoramos sin miramiento. 
Nos animamos a tomar una caipirinha que viene con un original envoltorio: bolsa llena de hielos con la caipirinha: está potente pero con el dulce del azúcar y lo frío de los hielos, nos la tomamos hasta la última gota.
Esta vez Andrés si pide café. Se anima con un expreso brasileño que viene con cachaza y algo de nata. A ese café no puedo resistirme así que sean dos. 
A mitad de la comida se ha acercado el dueño (uno de los socios), amo de los fogones, Oscar. Nos conocimos hace muchos años cuando trabajaba en sala en el restaurante La Pitanza. Él es quien nos reconoce. Quien nos ha atendido durante toda la comida ha sido Claudia (la otra socia), la parte brasileña del negocio. Tenemos una amena conversación. 
Les deseamos mucho éxito en su negocio: gente joven con ganas de emprender y arriesgando es para desearles lo mejor.








20 de octubre de 2017. Clectic c/ Gran Vía Marqués del Turia, 63 Tf 963227748

Estamos en la casa de Mauricio Gómez, un chef mexicano pero con profundas raíces españolas. En Clectic quiere desarrollar su potencial como cocinero y pretende crear un mundo de sensaciones entre sus comensales.
Para variar, Andrés llega antes al local. Llego unos minutos más tarde y la mesa es una de las del fondo; con sofá mullido en un lateral y sillas de diseño en el lateral opuesto. El sitio es muy moderno, como descuidado (pero para nada) y abierto totalmente a la calle. Las mesas amplias, de madera robusta y nada vestidas...con lo indispensable.
Las cartas que traen son las del menú ejecutivo, el que tienen para comidas de trabajo, por 10€. Queremos ver más. Así que pido la carta donde está el menú de degustación y la carta de vinos. 
Vamos a tomar el menú de degustación para tener una mejor idea de qué se trata su cocina (de hecho se llama 'los platos favoritos del chef') y viendo los platos, me decanto por un tinto conocido: Les Cousins L'Inconscient, vino del Priorat elaborado con Garnacha tinta y cabernet sauvignon que siempre responde bien. El problema es el servicio de vino, bueno, el no servicio de vino: abre la botella y se dispone a servir media copa de vino a cada uno. A quien nos atiende, le pido que pare, le pido probarlo para ver si está bien el vino y si está a la temperatura que me gusta. Lo pruebo y le pido que lo refresque. Ante mi asombro, se lleva la botella para traerla tiempo después dentro de una cubitera con hielo. Bueno...ahora el vino estará a mejor temperatura y durante la comida lo disfrutaremos. Como hay bastante sed, además pedimos agua y agua con gas. Así no nos beberemos la botella de vino con el primer plato.
Pero vamos al menú degustación.
Tostaditas crujientes de atún rojo. Lleva jalapeños, algo cítrico y algas. Es un bocado rico, refrescante y sabroso. Nos deja con ganas de más.
Ceviche de corvina con manzana verde y buena cantidad de trozos de pescado. Pese a la ausencia de picante, el ceviche está impresionante.
Crema de calabaza con cortezas de cerdo y crema de aguacate. La crema está sabrosa, cremosa, rica pero aún hace calor para este plato. Tal vez, podrían plantearse ponerla fría en los tantos meses de calor que tenemos en Valencia. Las cortezas, para mi, sobraban. Para Andrés no.
Delicados ñoquis en salsa de gorgonzola y avellanas crujientes. Llevaba también chocolate negro (creo que no era mole poblano dado que no picaba nada ni se notaba sabor a especias). Pese a que estaba muy rico, he de confesar mi asombro de los ñoquis y el queso gorgonzola, no entendí muy bien el plato o, mejor, qué hacía en el menú degustación.
Costillas al vino tinto sobre crema de patata y verduras salteadas. La carne de las costillas, muy tierna y sabrosa, el puré cremoso y rico y las verduras aportando frescura y textura (estaban poco hechas). Plato contundente.
Sorbete de aguacate y miel de agave: un sorbete que dado su gran dulzor pierde parte de su poder refrescante. Más un postre o un prepostre que un sorbete.
Como postre nos ponen un milhojas con salsa de vainilla y frutas del bosque: tremendo trozo de pastel, con abundante salsa de vainilla y muchas frutas del bosque. Postre para golosos, golosos.