domingo, 4 de septiembre de 2016

2 de septiembre de 2016. Doña Petrona c/ Pare Perera, 5 Tf 963364983

De nuevo en el barrio de Ruzafa. Esta vez vamos a comer en el nuevo local que han abierto la pareja formada por Carito Lourenço y Germán Carrizo. Este verano ha sido muy intenso para ellos (bueno, y para muchos más que ya iremos descubriendo) en nuevos locales: han abierto en Calpe, Konfort  (en The Cook Book Hotel), un bistrot con la tendencia a usar productos de cercanía y con un precio ajustado.
Pero vamos al que nos ocupa. Este es el tercer local que llevan entre manos. Es el gastrobar, el más informal donde han querido mezclar la comida de sus orígenes con la que han estado viviendo estos últimos años. Comida fácil, para compartir, para disfrutar sin protocolos, chuparse los dedos o lo que surja.
Cuando llego, Andrés ya me está esperando. Una mesa de dos, con lo que parecen bajo platos (que luego sabremos son los platos): unos azulejos con unos platos pintados y decorados que hacen una mesa informal pero muy atractiva.
Para comenzar, y mientras leemos las cartas, nos tomamos dos cervezas Turia con unos cacaos y kikos. Vamos abriendo boca.
Aún casi sin saber qué vamos a comer porque no he leído con detenimiento la carta de comida, veo uno de mis amores en vino blanco. Este va a ser el compañero de esta comida: José Pariente 2015. Sabroso, con buena acidez y bien integrada. Viene un poco alto de temperatura por lo que pedimos que nos lo refresquen más. Con esta temperatura se aprecian mejor los aromas a cítricos, con toques anisados y fresco, muy fresco. Delicioso.
Y vamos a nuestra comida.
Croquetas de jamón y de pollo al curry. Las de jamón están francamente buenas, pero las de pollo son de sobresaliente alto. Muy ricas.
Empanada Mendocina y empanada de secreto. Mientras a Andrés le gusta más la de secreto (con un potente sabor a brasa) yo me decanto por la mendocina, muy especiada y un leve toque picante. 
Impresionante bagel de pastrami: bagel con semillas, relleno de queso cremoso, pepinillos, algo de lechuga, algo de salsa y mucho de pastrami (no tan exagerado como lo conocemos por los sandwiches de NY pero con buena cantidad). Tremendo e imperdible.
Pulpo, patatas y aove. Las patatas vienen en puré, muy fino, el pulpo en su punto y lo original unas papas troceadas dejadas caer lo que le aporta un toque crujiente que le va a la perfección. Plato soberbio. Por decir algo, un toque de pimentón algo picante le daría un punto más (claro, para los amantes del picante).
En algún momento de la comida ha entrado Germán. Nos hemos saludado porque nos hemos encontrado en varias ocasiones. Hablamos de los proyectos, los locales. Están contentos. 
Cuando vamos a pedir el postre, nos dicen que Germán ya ha ordenado nuestro postre. Estamos encantados.
Viene un sorbete de limón, jengibre y menta. Nos limpia las papilas y nos deja el paladar preparado para el dulce.
Plátano con dulce de leche batido, nueces garrapiñadas y pequeñas trufas de chocolate negro. Postre para los amantes del dulce de leche: goloso, cremoso y toques crujientes. Las trufas le dan el punto amargo que hacen que el postre no sea linealmente dulce.
Y volvemos a las buenas costumbres: Andrés remata la comida con su consabido ristreto. Mientras, doy buena cuenta del último sorbo de José Pariente.
Sitio informal con buena y divertida comida para compartir, bodega cuidada. Nos gusta. 



sábado, 20 de agosto de 2016

12 de agosto de 2016. Helianthus Restaurant & wine bar. C/ Almirante Cadarso, 7 Tf 960035193 - 605091533

Una vez más estamos en L'Eixample buscando un local que lleva unos cinco meses abierto. Lo encuentro sin problemas. Llego la primera. Tenemos reserva, me dicen que excepto una mesa (que está reservada) puedo escoger la que más me guste. Elijo una y sin darme tiempo a sentarme llega Andrés.
Nos pedimos unas cervezas mientras miramos las cartas y nos decidimos sobre los platos que vamos a degustar.
Tenemos la reserva a través de El Tenedor y tenemos descuento en la cuenta final siempre que pidamos algún entrante (primero) y dos segundos. Con estas indicaciones nos dedicamos a la lectura.
Una vez leídos y elegidos, pensamos en el vino. Nos inclinamos por un malbec, Séptima malbec: pedimos que nos lo decanten porque viene intratable, potente, marcando el paso y dominando. Como aún tenemos cerveza, nos decidimos por dejarlo que se oxigene y que coja mejor temperatura (la estamos bajando).
Y vamos a la comida. Como entrantes disfrutamos de unos bombones de foie con jalea de yuzu. Bocados deliciosos. Para este entrante tomamos dos copas de cava (se agradece porque el vino se habría cargado la delicadeza del foie). El cava es Codorniu mediterránea...no impresiona pero la burbuja es fina, el sabor es delicado. Nos lo quedamos.
Otro entrante son unas samosas indias de cordero. Bien especiadas, bien rellenas. Ricas.
También pedimos el entrante que parece ser su seña de identidad: ensaladilla de patata violeta con mahonesa de trufa blanca y huevo mollet. Bien condimentada, sabrosa, el huevo le da un plus. Buen plato: la trufa, el huevo y la patata hacen el trío más espectacular que existe. 
Un plato fuerte es bacalao en tempura con crema de estragón. El bacalao es desalado y está impecablemente hecho. La crema de estragón aligera el plato. El otro plato fuerte es un lomo alto de vaca madurado (de 300 gr) con pesto de rúcula y avellanas: la carne está hecha a nuestro gusto, muy poco hecha, muy muy tierna y sabrosa. Ella sóla es un bocado soberbio; con el pesto se vuelve un bocado más divertido. Muy buen plato.
Pese a que teníamos pensado pedir postre a estas alturas estamos ahitos y es imposible que posamos ni tan siquiera con un postre compartido.
Así que Andrés remata la cena con un café sólo porque hay que despejar la cabeza de lo mucho comido y bebido. Mientras, yo remato la copa de malbec que a estas alturas de la comida se ha ido domando...lentamente.









viernes, 29 de julio de 2016

15 de julio de 2016. Restaurante Ancón c/ Lluis Santangel, 20 TF 960046723

Una vez más estamos en el barrio de Ruzafa buscando un local de cocina peruana. Ya son varios los restaurantes de cocina peruana que tenemos en nuestra ciudad. Este es uno de ellos. En la cocina se encuentra Alex, un enamorado de la cocina y de lo que hace. Hablar con él siempre es un placer.
Es un local sin pretensiones, buena separación entre mesas. Hay dos espacios: uno nada más entrar, algo más oscuro y donde se suele quedar más gente. Pasando la barra de la cocina (gran parte de ella se puede observar desde esta barra) otro espacio más pequeño y muy luminoso (el techo es como una enorme claraboya por donde entra mucha luz). En este me quedo.


Llego muy pronto a la comida y debo esperar a Andrés. Me pido una cerveza Alhambra que viene con maiz frito (chulpi) y láminas de plátano macho, les pido la carta y me quedo diseñando lo que será nuestra comida.


Cuando llega Andrés, pido unos pisco sour para ir abriendo el apetito mientras van elaborando los platos que pedimos.
Como compañero de mesa una vez terminados los pisco sour pedimos un blanco de Rueda, la Goleta Azul, un verdejo con una acidez muy correcta que irá perfecto para la contundencia de los platos que vamos a degustar.


Y vamos a lo importante, los platos.


Empanadillas de aji de gallina. Un entrante imprescindible. Buen relleno, buen sabor y bien especiadas. Ricas ricas.
Causa de langostino. Rollitos de patata cocida con lima, aji y salsa rosa y generosos trozos de langostinos cocidos y salados. Plato muy veraniego.


Como entrantes pedimos un ceviche de corvina tracional, con leche de tigre. Pedimos también salsa de rocoto (nos gusta el picante). La corvina estaba deliciosa y mezclada con la cebolla roja, el boniato bien cocido y el maiz grande (tienen tantos nombre diferentes que soy incapaz de aprenderlos), bocado impresionante. Nos sobra mucha leche de tigre y nos animan a dejarla para sucar los trozos del siguiente plato, chicharrones de pulpo y pescado. Vienen en trozos bien fritos y rebozados de harina de papa, tambien con yuca frita, salsa criolla y salsa tártara. Pero está mucho mejor pasando los trozos de pulpo y de pescado por la leche de tigre. Además hemos disuelto un poco de rocoto en la leche de tigre para que aumente el sabor picante. Impresionante.


Anticucho de corazón de ternera. Aunque hay anticuchos (pinchos) de solomillo y de pescado, el tradicional es este. La carne bien macerada, en láminas muy finas y bien asados. Plato delicioso y de potente sabor.


A estas alturas estamos ahítos pero decidimos ir con el postre. Lemon pie. Confieso que tenía ganas de probarlo (el merengue nunca ha sido de mis dulces preferidos) y confieso que me gustó más de lo que esperaba. Nada dulce ni empalagoso, fino, delicado y con una base de galleta que aún le da más ligereza.

Una vez más, Andrés rompe la tradición y no toma ningún café.

A quien le guste  la cocina peruana, este es un sitio que no puede perderse. A quien no sepa si le gusta, este es un buen local para iniciarse.












lunes, 4 de julio de 2016

1 de julio de 2016, Restaurante RIFF, Conde Altea, 18, 46005 Valencia Tel: 671875975-963335353

Estamos en el barrio del L'Eixample y vamos a buscar un local de los imperdibles en Valencia cuando se quiere disfrutar de una muy buena comida. Vamos a disfrutar de la cocina de Bernd H. Knöller, de su cocina mediterránea.
Mientras espero a Andrés, tomo una cerveza Alhambra. La traen con unos aperitivos y me comentan que si me los termino antes de que llegue la otra persona, me traerán más. Bien, así espero.
Ya estamos preparados para comer. Aclaramos que tenemos un bono que hará que nuestra cuenta cueste un 50% menos y nos comentan que elijamos los platos de la carta, no de los menús que tienen.
Pensamos qué vamos a comer para ir pensando qué vino vamos a pedir para acompañarnos. Pero en la larguísima carta de vinos tintos, blancos, rosados, cavas...encontramos un tinto que hacía mucho que no nos encontrábamos y que nos encanta. De las bodegas Palmera, L'Angelet del 2012 vino de la Comunitat Valenciana, de Utiel-Requena. De un vivo color picota, limpio, muy aromático con un toque dulzón que recuerda a chocolate, a fruta muy madura. En boca redondo, cremosos, con una muy buena persistencia. Nos enamora.
Y vamos a los platos. Con la cerveza nos ponen unos crujientes de harina de garbanzos y semillas de hinojo, un crujiente de arroz con algas y unos cacahuetes caramelizados.
Otro aperitivo es una coca con sardina, requesón y polvo de algas. Delicioso bocado.
Nos traen un pan recién horneado de flor de sal y romero (tremendo sabor) acompañado de aceite de oliva extra Lágrima de Viver. Vaya pareja. Casi agotamos el hambre tomando bocaditos de pan bien untados en aceite.
Otro aperitivo es un agua de tomate (que viene como un trampantojo, parece cava) con soda y acompañando una mojama casera con pimentón de la Vera y un ajo blanco con almendra amarga.  Este aperitivo nos hace tan felices y nos apetece tanto que no le hacemos foto. Debemos pedir que por favor nos acerquen otro plato de este aperitivo para fotografiarlo. Nos lo traen y nos dejan que volvamos a degustarlo.
Siguiente aperitivo es una mousse de melón con chorizo y menta. Soberbio plato y muy refrescante.
Nuestro primer plato es una ostra con jamón y queso. Nos deja sin palabras.
Hemos terminado con el pan. Así que nos ponen unas rebanadas de pan de pipas de calabaza. Rico, rico.
Los platos fuertes, que vamos a compartir, son un arroz verde de rúcula con queso manchego. Divertido y sorprendente plato de arroz. Punto de arroz impecable, color llamativo y suave sabor.
El otro plato fuerte es una molleja de ternera de lechal asada con hierbas aromáticas. ¿Qué decir de este plato? para quien adoramos las mollejas de ternera este plato es un si o si. ¡Tremendo!
Como postre pedimos unas cerezas con granizado de albahaca que Andrés da buena cuenta. Me inclino por un postre de chocolate blanco, remolacha y café. Ambos deliciosos, poco dulces. El mío con un potente sabor a remolacha que juega muy bien con el dulzor del chocolate blanco (lo matiza) y con el café.

Andrés remata la cena con un Right Side arabiga 100% café que le pone las pilas. Con él vienen unos caramelos de haba tonga y unos merengues cocinados con una crema.
Como la comida ha sido copiosa, decidimos tomar un medio gintonic cada uno. Nos lo preparan al instante. Fantástico remate de comida.








Y cuando nos marchabamos, nos sorprenden con un regalo: un pan como el que habíamos devorado en la comida, aún calentito.
Un fantástico sitio que siempre sorprende y nunca decepciona. Para volver y volver.